Todos los noviembres tienen en San Ignacio un “no sé que…”

Noviembre tiene en su esencia un sentido especial.
¿Será porque cada 9 de ese mes conmemoramos la fecha fundacional de nuestro querido Colegio?
Una conmemoración en la que llenos de emoción recordamos el aniversario de colocación de la Piedra Basal ubicada en el mástil de la bandera de nivel primario en 1991. Ocasión en la que aproximadamente unas veinte familias con sus hijos e hijas apostaron lo que sería en unos pocos meses después, el fundamento del primer edificio erigido para las tres salas de nivel inicial y los grados de primario que en aquellos días cubrían de primero a quinto.
La llegada de noviembre tiene un sonido especial.

¿Será porque toda la escuela desde Sala de 2 años hasta el curso más grande de nivel secundario nos formamos por Casas: Roja, Verde y Azul y junto al Staff docente y miembros de la comunidad educativa, abrimos la puerta a Socios Fundadores, Old Ignatians y docentes retirados que con una mezcla de nostalgia y regocijo, nos visitan reconfortados para confirmar “que se hizo realidad ese sueño sin igual”, como dice el Himno a San Ignacio?
La llegada de cada 9 de noviembre tiene en el aire un encanto especial.

Al festejo de los Fundadores se le anexa la próxima festividad del “Día de la Tradición”. Los
atuendos gauchos que todos se esmeran en lucir, el olor de las comidas típicas, los ritmos
folclóricos, juegos tradicionales: sapo, truco, taba…, se suman a los stands que entretienen a los visitantes por las propuestas investigativas e interactivas que algunos grupos de estudiantes dirigidos por sus docentes presentan; haciendo de este evento otra posibilidad de aprendizaje en contexto.

Una fiesta que reúne un color especial.

El quehacer artesanal se recupera como otra tradición de hombres y mujeres de la comunidad que con sus manos exhiben y venden lo que saben hacer. Juegos tecnológicos pero con color a tradición siguen siendo de alto atractivo para niños y no tanto. Espacios solidarios, otros de línea más ecológica, recolección de fondos comunes en kiosco y cantina, subastas, y otras opciones; en una dedicada ambientación campestre, aportan a que cada uno encuentre ese día, un espacio diferente para disfrutar y honrar nuestras tradiciones.